HECTOR PORTILLO RIOS
INTRODUCCION AL COMERCIO INTERNACIONAL
EXTRAIDO DE
http://www.worldbank.org/depweb/beyond/beyondsp/chapter12.html
La "globalización" se refiere a la interdependencia creciente de los países que surge de la integración cada vez mayor del comercio, las finanzas, los pueblos y las ideas en un mercado global. El comercio internacional y los flujos de inversiones transfronterizas son los elementos principales de esta integración.
La globalización comenzó después de la segunda guerra mundial, pero se ha acelerado considerablemente desde mediados de los años ochenta, impulsada principalmente por dos factores. Uno se relaciona con los avances tecnológicos que han reducido los costos del transporte, las comunicaciones y la computación a tal punto que, en muchos casos, para una empresa resulta ventajoso, desde el punto de vista económico, llevar a cabo distintas etapas de producción en diferentes países. El otro se vincula al aumento de la liberalización del comercio y los mercados de capitales: más y más gobiernos se rehúsan a proteger sus economías de la competencia o la influencia extranjeras mediante aranceles de importación y obstáculos no arancelarios, como los contingentes de importación, la limitación de exportaciones y las prohibiciones legales. Varias instituciones internacionales creadas después de la segunda guerra mundial — entre ellas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), reemplazado en 1995 por la Organización Mundial del Comercio (OMC)— han desempeñado un importante papel en la promoción del libre comercio en lugar del proteccionismo.
Los datos disponibles parecen indicar que la globalización ha dado un fuerte impulso al crecimiento económico en economías de Asia oriental como Hong Kong (China), la República de Corea y Singapur. Pero no todos los países en desarrollo tienen una participación semejante en la globalización ni están en condiciones de beneficiarse de ella. En realidad, con excepción de la mayoría de los países de Asia oriental y algunos de América Latina, los países en desarrollo se han integrado en la economía mundial con bastante lentitud. La participación de África al sur del Sahara en el comercio mundial ha venido disminuyendo continuamente desde fines de los años sesenta y la participación de los principales exportadores de petróleo descendió abruptamente con la caída en los precios del petróleo que se produjo a comienzos de los años ochenta. Además, incluso para los países que protagonizan la globalización, los beneficios vienen acompañados de nuevos riesgos y problemas. El equilibrio entre los costos y los beneficios de la globalización para los distintos grupos de países y la economía mundial es uno de los temas más controvertidos de los debates sobre el desarrollo.
Costos y beneficios del libre comercio
Para los países participantes, los principales beneficios del comercio exterior irrestricto surgen del acceso de los productores a mercados internacionales más grandes. Para una economía nacional, ese acceso implica la oportunidad de beneficiarse de la división internacional del trabajo, por un lado, y la necesidad de enfrentar una competencia más fuerte en los mercados mundiales, por el otro. Los productores del país trabajan con más eficiencia gracias a su especialización internacional y la presión de la competencia extranjera, y los consumidores disfrutan de una variedad más amplia de productos nacionales e importados a precios más bajos.
Asimismo, un país de intensa actividad comercial se beneficia de las nuevas tecnologías que le llegan indirectamente de los países con los que mantiene relaciones comerciales, así como de los conocimientos que se pueden extraer de los equipos importados para la producción. Estos beneficios tecnológicos indirectos son particularmente importantes para los países en desarrollo porque les brindan la oportunidad de aumentar más rápidamente su productividad para ponerse a la altura de los países desarrollados. Las antiguas economías de planificación centralizada, que no pudieron aprovechar muchas de las ventajas del comercio mundial debido al aislamiento de las economías de mercado que se les impuso por razones políticas, tratan actualmente de sacar partido de esas ventajas reintegrándose en el sistema de comercio internacional.
Sin embargo, la participación activa en el comercio internacional también conlleva riesgos, en particular los relacionados con la fuerte competencia existente en los mercados mundiales. Por ejemplo, un país corre el riesgo de que algunas de sus industrias —las menos competitivas y adaptables— desaparezcan. Al mismo tiempo, la dependencia de proveedores extranjeros puede considerarse inaceptable cuando se trata de industrias importantes para la seguridad nacional. Por ejemplo, muchos gobiernos quieren garantizar la denominada "seguridad alimentaria" de sus países, ante la posibilidad de que las importaciones de alimentos se interrumpan en caso de guerra.
Asimismo, los gobiernos de algunos países en desarrollo suelen sostener que las industrias nuevas necesitan protección hasta que sean más competitivas y menos vulnerables a la competencia extranjera. Por ello, en muchos casos, las autoridades prohiben o reducen algunas importaciones fijando cupos, o encarecen las importaciones y les restan competitividad mediante la imposición de aranceles. Estas políticas proteccionistas pueden resultar peligrosas desde el punto de vista económico pues permiten que los productores nacionales continúen trabajando con escasa eficiencia, lo que puede llegar a desembocar en el estancamiento de la economía. Siempre que sea posible, en lugar de aplicar políticas proteccionistas se debe considerar la posibilidad de mejorar la eficiencia económica y la competitividad internacional de las industrias clave.